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¿También está en confinamiento nuestro aprendizaje?

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Educación Online

¿También está en confinamiento nuestro aprendizaje?

La primera reacción, tal vez instintivamente, siempre será pensar que en tiempos complejos nos encontramos limitados en nuestra acción de aprender. Nuestra tendencia a relacionar el aprendizaje presencial con el aprendizaje activo es una figura casi lógica, dándole más peso tal vez a nublarnos, que a ponernos en búsqueda de nuevas oportunidades.

¿Dónde buscar? ¿por dónde empezar?

Primero que todo es importante desmitificar el hecho de que, el tener como nexo del aprendizaje a la tecnología, sin poder de momento acercarnos a nuestra aula, sea una forma estática o menos efectiva. Tal vez, la connotación que le damos a la poca cercanía física nos sumerge en una posición cerrada donde muchos, poco a poco, comienzan a abrir su perspectiva.

Como dice el dicho: “de muestra, un botón”, presionemos nuestro <start> y revisemos algunos puntos que nos ayudarán, a “aprender a seguir aprendiendo”; darle valor a lo que estamos haciendo ante oportunidades que, en verdad, no están tan lejos de nuestros ojos:

  • La generación (forzada o no) de la necesidad de buscar nuevas formas, ya habla de un mayor involucramiento. Al involucrarnos, por la causa que sea, ya estamos haciendo <match> con el aprendizaje
  • Démonos unos segundos para admirar, y por tanto motivarnos, de las tantas estrategias que podemos observar de otros para traspasar sus conocimientos. Desde los docentes que a diario activan nuevas posibilidades, hasta la cantidad de equipos creativos que hay, por ejemplo, detrás de un curso online.
  • Induzcamos flexiones en nuestro cerebro, desde la creación de un espacio de estudio nuevo donde quizás lo creías imposible, nuevas formas de ordenar nuestros apuntes, o simplemente escuchar podcasts en el idioma que estamos estudiando.
  • No dejemos que nuestro contenido o propósito de aprendizaje <flote> sobre nosotros. Si estamos en una videoconferencia, además de la cámara prendida, prendamos nuestro teclado y apuntemos a diario al menos una pregunta o reflexión sobre el tema que se está tratando. Además de lo importante de mirarse con otros, el mirarnos a nosotros mismos en torno al tema es una puerta que se abre y nos conecta.
  • Busquemos nuevos horizontes más allá de nuestra ventana. Todo el conocimiento sigue aún circulando y creciendo. Lleguemos adonde no podemos llegar físicamente sacando partido de las herramientas que sí tenemos a mano.
  • Iniciemos nuestro día de tal y cual forma que teníamos cuando el aprendizaje estaba fuera. Sacar el pijama de la sala de clases ya nos predispone y ubica en un lugar distinto. Dibujar, escribir, comentar sobre nuestras rutinas diarias, establece una integración de nuestra estructura anterior, ampliando posibilidades y motivaciones.

Aunque sea tiempo de valorar la genialidad de la presencialidad (que por cierto es ineludible), pensemos en las mejoras que ésta tendrá una vez que nos demos cuenta, que la educación a distancia puede ser mucho más que un complemento.

El no confinamiento de nuestro aprendizaje depende solo de nosotros. Abrirse a nuevas posibilidades de aprender, no solo de forma transitoria, es un elemento tan poderoso o más, que las razones que nos llevaron a iniciar este camino.

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